martes, 28 de junio de 2011

Nacidas para sufrir

Cuantísimas veces he deseado que los hombres padecieran como padecemos nosotras. A parte de en lo sentimental, en lo que nosotras somos sensibles a cualquier cosa que ellos denominarían de tontada, estupidez, gilipollez... Sufrimos un día porque se olvida un te quiero. Sufrimos por estar monas, necesitamos por lo menos una hora para arreglarnos, aunque siempre hay excepciones y se baten records, maquíllate, depílate, peinate, arréglate y plánchate el pelo, para que luego en diez escasos minutos de fiesta te des cuenta que acabas de perder una hora de tu vida.

A parte de todas estas torturas tenemos una grata y agradable compañía todos los meses que hace que nuestro autoestima se vuelque, nuestra sensibilidad aumente hasta grados insospechables, podamos sobrepasar la bipolaridad, a parte de dolernos el alma nos duele todo todito, además ya como colofón es el no estar a gusto con nosotras mismas, ni poder aguantarnos. Sospecho que no hacen falta muchas más pistas...
He ahí mi entrada positiva del día.

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