miércoles, 18 de mayo de 2011

Y llega la liberación, el tener tiempo para mí misma y poder decir... ¡Sí, por fin tengo un día dedicarlo al relax¡

Después de tantos días y tan movidos, todo aburre, todo cansa y me canso de no hacer nada, de estar aquí sentada frente al ordenador intentando hacer algo que no consigo... no soy capaz de escribir las palabras ni para hacer la crítica a un libro, es lo que tiene el descanso... no es bueno abusar de él. Tienes que estar activo, superar todo lo que te viene y no quedarte parado por nada del mundo. El pararte significa el dejar que te venzan, el dejar que te adelanten y quedarte atrás; algo que no puedes permitir.

Todo a tu alrededor son límites, reglas... y ¿para qué están las reglas si no para romperlas?, los límites están creados por nuestra sociedad para que tú te los saltes, para que consigas superarte a ti mismo. Si no tuvieras límites no te preocuparías por nada, vivirías feliz en tu mundo de ilusión, sin querer ver nada más, porque no habría nada que te lo impidiera, por lo que no tendrías curiosidad. Los límites están para romperlos, para saltártelos, para hacerlos pedazos, para comprobar cuánto vales y hasta dónde estás dispuesto a llegar para dejarlos atrás, muy atrás.

Después de estos primeros, vendrán otros, y otros, y otros, y otros... y tu deber como individuo en esta sociedad de competividad será volverlos a romper, para hacerte notar, para ser alguien en la vida. Sin límites, sin dificultades, no somos nada, sin límites no podemos mostrar de lo que somos capaces, ni de desarrollar nuestra completa personalidad para hacerles frente con la mayor dignidad posible...

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